Su militancia y la nuestra

Con este post damos por inaugurado el nuevo blog de estudiantes  y abogados de la Juventud del PTS. Nos han tratado de convencer durante nuestra formación que el Derecho no tiene nada que ver con la política, y si lo es, es para ser los mas burgueses de los políticos (tantos presidentes salieron de nuestras facultades…), pero no lo han logrado, y cada vez somos mas jóvenes que discutimos la realidad política y ponemos nuestros conocimientos al servicio de la lucha de los trabajadores y la causa revolucionaria.

Vamos a empezar con un análisis a propósito del discurso de Cristina en Velez, donde hizo una reivindicación de la militancia, sobre la cual tenemos un par de observaciones.

Seguramente los 40 minutos de discurso tengan bastante tela para cortar, pero nos queremos detener en un punto. Cristina se adjudicó como uno de sus logros mas importantes que miles de jóvenes vuelvan a la política y llamando a que miles más se sigan sumando.

Pero habría que recordarle que la historia no comienza en el 2003. Es cierto que las dictaduras en América Latina en los años 70’, la restauración capitalista en los estados obreros y el triunfo del neoliberalismo a nivel mundial trajeron un enorme retroceso en la participación de los millones de jóvenes que habían saltado a la política décadas anteriores, a partir de hechos como el Mayo Francés o el Cordobazo argentino.

Particularmente en nuestro país hizo falta una sangrienta dictadura con 30.000 compañeros detenidos desaparecidos para instaurar la política del “no te metas” y barrer con toda una generación de trabajadores y jóvenes que luchaban por otro sistema.

Pero si hoy miles de jóvenes y trabajadores son parte de la vida política hay que buscar su nacimiento en las luchas contra el neoliberalismo en los años 90’. Esas luchas contra las privatizaciones (de qué lado estaban los Kirchner?), las luchas como el Cutralcazo, el Santiagueñazo; las luchas contra la Ley de Educación Superior, la lucha contra las leyes de obediencia debida, punto final y los indultos (ah, sí, el PJ y la UCR garantizaron la impunidad); las luchas contra el gatillo fácil y la represión de la maldita policía.

Esas luchas sentaron las bases para que frente a la debacle económica y política del 2001 que llevaran a millones a la pobreza y desocupación nazca una nueva generación que se plantee retomar las mejores tradiciones del movimiento obrero y la juventud. Una generación que nacía junto a las enormes movilizaciones de desocupados, junto a las fábricas recuperadas como iban a ser Zanón, Brukman y ciento más. Una generación que tuvo más de 40 muertos en Plaza de Mayo y el resto del país, que tuvo a Kosteki y Santillán, que tuvo a Ojeda y Escobar, a Teresa Rodríguez entre tantos otros.

Pero recordemos un poco. Allá por el 2001, la burguesía a la vez que tenía una disputa interna entre devaluadores y dolarizadores, temía que las jornadas revolucionarias del 19 y 20 de Diciembre abran la puerta a un proceso de reorganización del movimiento obrero y el desarrollo de un partido revolucionario que nuevamente ponga en jaque su poder. Por eso convocaron a Duhalde, que con la complicidad de la burocracia sindical vinieron a contender la movilización de masas. Pero no alcanzaba, y los asesinatos en Puente Pueyrredón lo obligaron a irse.

Y en medio de una gran crisis institucional, donde la Justicia, el Congreso, el Ejecutivo, las fuerzas represivas eran sumamente cuestionadas por las masas, aparecieron los Kirchner…

Se valieron de un discurso de rechazo a toda la herencia neoliberal (que reiteramos, ellos fueron parte), y con un hincapié en los Derechos Humanos.

Su rol fue desviar el proceso abierto en el 2001. Con algunas concesiones a las masas, y apoyados en el crecimiento económico internacional que les permitió tener una fuerte caja se lanzaron a la tarea de recomponer el Estado burgués y sus instituciones.

Nos dijeron que había que  reconciliarse con las Fuerzas Armadas, que con bajar un cuadro formaba miles (y dejaba en libertad a casi todos) y con algunos milicos presos se terminaba la impunidad.  Por eso hoy es “progre” mandar la policía a toda la zona sur de la Ciudad, o el Proyecto X es solo una paranoia de la izquierda.

También nos dijeron que había que respetar las instituciones, que había que defender al Estado y recuperar soberanía. Claro, que por soberanía también se puede entender abrir las puertas de YPF a los capitales yanquis o franceses; o frente a la lucha de los trabajadores de Kraft contra los despidos juntarse con la embajada estadounidense a defender a la multinacional; o ni hablar de lo nac & pop que es pagarle al FMI.

En fin, quisieron formar una generación cuya militancia o sus ideas pasen por reconstruir (“restaurar”) el poder  del Estado y la Democracia con la que a pesar de nueve años de gobierno kirchnerista, siguió permitiendo las ganancias millonarias de los patrones nacionales y extranjeros mientras que no se han resuelto los grandes problemas del pueblo trabajador como vimos frente a la masacre de Once. Eso sí, frente a quien quiera organizarse para luchar de forma independiente le esperan causas penales (como a los candidatos de la oposición al noventista Daer en la Alimentación) y muchas veces la represión.  Es que aunque el Estado se vista de seda….sintonía fina es lo que queda. Claro que no hay que entender que sintonía fina es solo Proyecto X, atacar a los docentes, atacar el derecho a huelga o criminalizar la protesta social, sino que también puede matizarse con discursos o medidas “progres”; pero en lo esencial se mantiene un giro a derecha preparatorio para lanzar mayores ajustes y ataques a las masas y para garantizar la gobernabilidad  en momentos de crisis.

Nosotros, en cambio, nos sentimos parte de esa generación que nació en el 2001, y que se identifica con las mejores tradiciones revolucionarias del movimiento obrero.

Concebimos a la militancia no como una forma de hacer carrera política para obtener jugosos sueldos como los dirigentes de La Cámpora que cobran decenas de miles de pesos y tienen sus oficinas en Puerto Madero; sino como una herramienta de organización de los trabajadores y la juventud, que se construya desde abajo hacia arriba.

Pero no cualquier organización, sino la construcción de una Juventud y un Partido Revolucionario que en cada fábrica, en cada facultad, en cada colegio se plantee hacer una trinchera de batalla contra los patrones. Que se plantee construir una fuerza social que en la calles se prepare para vencer el poder del Estado capitalista. Que se plantee luchar por la construcción de una sociedad opuesta por el vértice a la del sistema de explotación que nos trae opresión, hambre, guerras y crisis.

Por eso no nos planteamos reconstruir las instituciones del Estado. Nos planteamos reconstruir el partido de Lenin y Trotsky que no solo llevaron al triunfo a la revolución mas grande de la historia, sino que batallaron hasta el fin junto a cientos de miles en todo el mundo contra el stalinismo y la burguesía. Somos parte de esa tradición.

Por Mariano Ferreyra, por Julio Lopez (otro discurso de Cristina sin nombrarlo y van…), por Carlos Fuentealba, por Luciano Arruga, por Maxi y Darío, por Jere, Patón y Mono, por todos los caídos por luchar.

Por Polo Denaday y Liliana Parotti, compañeros revolucionarios del PTS, que nos mostraron que los abogados y contadores tenemos un rol fundamental poniendo nuestros conocimientos al servicio de la causa revolucionaria.

Por los mártires de Chicago, que encabezaron la heroica lucha en los Estados Unidos por las ocho horas de trabjajo que los llevó a su ejecución, pero dejaron una huella en la clase obrera internacional y en su honor el 1ero de Mayo se transformó en el Día Internacional de Lucha de los Trabajadores.

Por todo eso decimos que SU militancia No es la Nuestra.

Este martes 1ero de Mayo, marchamos a Plaza de Mayo en una jornada obrera e internacionalista. La clase obrera fue protagonista de revoluciones triunfantes y otras derrotadas; pero todas enormes y heroicas; demostrando ser la clase mas poderosa de la historia. El S.XX se tuvo que valer de los campos de concentración del Stalinismo, junto a las balas de los ejércitos burguesues (demócratas y fascistas) para intentar derrotarla. Pero este 1ero de Mayo podemos decir que la lucha revolucionaria continúa. El S.XXI está viendo nuevamente la vuelta a primera escena de una enorme fuerza social, he ahí nuestra militancia.

Enrique (Derecho UBA) y Celina (Derecho UNLP)

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